Durante muchos años soñé con conocer Japón. Lo que nunca imaginé fue que, además de descubrir un país, aprendería una manera distinta de apreciar la vida.
Estas páginas recorren la ruta que diseñé para convertir ese sueño en realidad.
En esta bitácora comparto, en voz baja, mi primer encuentro con Japón. Un recorrido hecho con calma, atención y respeto, donde cada jardín, cada sabor, cada taza de té y cada instante fueron dejando una huella profunda en mí.
Japón me invitó a bajar el volumen interno, a viajar despacio y a detenerme en los detalles. Al regresar, entendí que la travesía no había terminado. Su esencia sigue presente en mi manera de vivir.




